Una muchacha muy bella – Julián López

El lector “sin coordenadas”, el que se aventura ciego a leer este libro, sin consejos, sin valerse de la contratapa, termina por comprender la desaparición de “Una muchacha muy bella” casi al final. Sin embargo, a lo largo de las páginas, el autor nos va dejando algunas señales que nos empiezan a hacer ruido de que  “algo pasa”.  De a poco, va perfilando un papel de militancia activa, allá en los 70.

Pero quien habla en este libro es la voz de un hijo, todo parte de su mirada enamorada hacia su madre.
Ahora nuestra mirada enamorada como lectores, con algunos de los párrafos o temas que más nos gustaron.

Amores salvajes
“Estar con Desiré fue una selva. No nos vimos más. Haberme aventurado a la selva me dejó más dolorido de lo que podía recordar. Estaba temblando, asustado del vacío al que me había asomado”.

La imposibilidad del lenguaje
“Puse especial atención en darle todo lo que yo necesitaba que ella me diera … Para esos momentos el lenguaje tendría que ser una invención, que de la nada más absoluta suene por primera vez la palabra inicial, para que su corazón quedara irradiado para siempre de mi gratitud, lo único que sentí, además de tristeza… “

Del sentimiento de cuando ya nada es como antes
Llegué al rellano de esa luz demasiado brillante y me enfrenté al hueco de la puerta abierta. Los ojos me dolieron de tanto resplandor que entraba por la persiana levantada hasta el cielo, como jamás la levantábamos… Todo estaba en otro sitio, todo estaba revuelto. Mi casa estaba rota. No voy a volver a leer, nunca, pensé mientras Elvira me abrazaba desde atrás …

La orfandad
En varias entrevistas que le realizaron a López, la orfandad está planteada desde una doble cara. Por un lado, desde ese “nuevo huérfano” tras la desaparición de su madre, y que queda a cargo de Elvira, la vecina que les presta el teléfono. Y por otro lado, la orfandad del Estado, ese Estado que hace desaparecer gente, que desaparece todas las leyes, dejando huérfana a la sociedad.

La yapa

  • Esta es la primera novela de Julián López.
  • Fue elegido “Libro del año” en 2013 por Eterna Cadencia. Desde que empezó el concurso en 2009, fue la primera vez que se llevó el premio un libro publicado por la editorial.
  • No es una novela auto biográfica, pero hay algunos retazos de su vida presentes: su madre murió en la década del 70, aunque no tenía que ver con la militancia.
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