“Cuidese mucho”, el reverso masculino

“Cuidese mucho” es una exposición de Sophie Calle, que fue realizada para el pabellón francés de la Bienal de Venecia en 2007 y expuesta en varios lugares, uno de ellos Argentina.

En el catálogo escribe: “Recibí un email [de “X”] diciéndome que todo había terminado. Terminaba con la palabra, “Cuídese mucho”. Y así lo hice. Le pedí a 107 mujeres, elegidas por su profesión o habilidades, que interpretaran esta carta. Que la analizaran, la bailaran, la cantaran. Que la respondieran por mí. Era una forma de darme tiempo para cortar. Una manera de cuidarme.”

Ahora bien, en la muestra que se montó en el Centro Cultural Kirchner, en Buenos Aires, se agregó una variante: la mirada de 7 hombres. 7 puntos de vista masculinos acerca de ese final.  Hugo Mujica fue uno de ellos. Te compartimos su creación.

RITUAL DE UNA AUSENCIA
I.
Es una misma luz
la que a todos
nos es dada,
lo de cada uno
es su propia sombra:
la noche
que no encendimos
el duelo
por lo que no creamos:
la ausencia
que no acogimos.
Es que todo nace de una ausencia y también esto:
este no estar de “X” que nos convocó a estar aquí,
en esta performance, en este rito tan antiguo que acontece nuevamente, que nunca ha cesado,
el de la fecundidad del vacío,
el ritual de una ausencia.

II.
(…)

Hay que acoger el fulgor de la ausencia,
reflejar
el don de lo que no está

en cada cosa que creamos.
“X”, para volver a él,
le habla a Sophie de su angustia,
y angustia es la conciencia de angostura,
de no caber donde se vive
ni sólo desear donde se ama,
y lo angosto asfixia y lo estrecho expele.
ante la angustia “X” toma una decisión,
y decisión es escisión, corte:
corta con Sophie,
huye hacia Adelante
y abre detrás esta huella en la que estamos
su estar fue pasar,
su dejar fue dejar un tajo.
Hay tajos
que son de amor
que nos abren un adentro;
hay tajos,
esos mismos tajos,
que nos salvan de nosotros:
que nos regalan su afuera.

III.
Otra vez tajo y,
por ser de amor: herida…
otra vez bordes que se abren,
otra vez el don de lo que no es para que lo que aún no es sea,
porque sin ruptura hay solo prolongación,
costumbre de lo igual,
repetición de lo mismo,
en la ruptura, tajo o fisura,
hay posibilidad de otro inicio,
de otros bordes para arropar el vacío.

IV.
Siempre hay algo
que no llega a volverse carne:
no es que nos falte
es que nos excede.
La vida no cabe en la vida
por eso siempre,
en algún lugar, se nos parte.
Nacer, es nacer afuera, parto es partida,
parto del parir del que parte lo engendrado, separación,
y la vida creciéndose lejanía,
haciendo del atrás su propio olvido (…)

V.
(…)
Es en lo que no es
que la luz
se expande luz,
sobre lo que es
muestra lo que es

lo que ya carga
con su sombra,
y es en el vacío que
resguardamos
-allí donde no somos-
donde encuentra
espacio la vida
para seguirnos creando.

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Un comentario en ““Cuidese mucho”, el reverso masculino

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