La Chascona: visitando a Neruda en Chile

Chile es Allende, es Pinochet, es huevón, es el actual frenesí argentino por el “chopping”, el movimiento permanente de la tierra, la Cordillera nevada en invierno, es el vino, es el mar. Chile es esto y mucho más. Pero hoy, en este post, Chile es Neruda, “el marinero de papel”.

¿Qué pensaba o en qué se inspiró para escribir tal o cual cuento o poema? Es una de las preguntas que nos hacemos quienes disfrutamos de la lectura. Buscando una receta mágica para tratar de escribir algo que sea más o menos decente.

Las respuestas a veces vienen en forma de entrevista, otras veces en forma de biografía y otras veces, y sin dudas las mejores, las recibimos de la mismísima materia prima: la casa del escritor o artista. Tener la oportunidad de visitar el lugar en donde vivió sus penas y glorias es una forma de entender, además de “humanizar” a quienes muchas veces percibimos como lejanos e inalcanzables.

Esto fue lo que me pasó en mi visita a La Chascona, una de las casas de Pablo Neruda, en el barrio de Bellavista. Se trata de un lugar muy particular, que responde al “antojo” del escritor, quien no dejó de intervenir en ningún momento para darle forma al lugar que él quería. Tal es así que para su construcción, que empezó en 1953, el arquitecto a cargo proyectaba una casa orientada hacia el sol, pero como Neruda quería que ver las montañas, dio vuelta el plano.

Esta fue una de las tantas “metidas de mano”  y se nota con facilidad al recorrerla, ya que cada rincón tiene un estilo muy personal, tanto en la decoración como en los materiales elegidos. Neruda no quería ser como ellos, como todos, como los burgueses. Por eso, decoraba los espacios con sus colecciones y con objetos que iba comprando en sus viajes y le recordaban lugares.

Espontáneo, al margen de “lo debido”, exótico. Así era Neruda y así quería ser.  Gabriel García Márquez contó varios años después que una noche en que cenaba con Neruda y otros amigos, como David Alfaro Siqueiros, y el delegado de la Academia Sueca que le comunicó que le iban a dar el Premio Nobel, el poeta estaba más entusiasmado por un enorme león de peluche que se había comprado que por el reconocimiento que iba a recibir.

 

La casita del amor
La Chascona tiene además una historia de amor como base, que es la de Neruda y Matilde Urrutia, su amor secreto mientras él estuvo casado con Delia Del Carril. El poeta pensó el lugar tanto como vivienda para Matilde como para cumplir de función de cobijo de la pareja. Cuando él se separó de su mujer, se muda con ella.

Observá las ventanas de La Chascona y vas a descubrir las iniciales P y M.

Donde manda capitán
La casa está dividida en tres partes, organizadas en torno a un patio interno. En una de ellas, hay una sala, en donde Neruda se reunía con sus amigos: de estilo marinero, con una barra de madera, de esas que hay en los barcos, también los mascarones. Está claro que el amor del poeta por el mar se hizo presente en cada detalle de su casa.

Una larga mesa servida, con colorida vajilla y muy bien preparada, muestra un Neruda hospitalario, a quien le gustaba recibir a sus amigos. También me gustó mucho una puerta “de incógnito” que conectaba a un piso superior por donde Neruda podía escapar para dormir la siesta.

Otro rincón de la casa es el living, en cuyas paredes nos encontramos con numerosos cuadros de artistas famosos y amigos. Uno de ellos es de Diego Ribera, que retrató a Matilde con un doble rostro, significando “lo que se ve y lo que no se ve”, y en donde se puede observar a Neruda escondido entre su despeinada cabellera. De allí el nombre de la casa “La Chascona”.

 

El poeta tenía sentido del humor: en lugar de sal y pimienta, los frascos que contenían estos condimentos dicen “morfina” y “marijuana”.

También hay una sala donde Neruda se sentaba a leer y en donde podemos encontrar la vastísima colección de publicaciones del poeta, en diferentes ediciones y tapas. En una sala contigua, vemos fotos, mapas y hasta sus premios honoríficos.  Otra de las secciones más lindas de la casa es el bar de verano, un lugar que permitía disfrutar del calor, unas copas y amigos al aire libre, en donde vemos unos zapatos gigantes y un portarretrato con forma de abanico con fotos de sus amigos.

Los últimos días de Neruda
Pocos días del golpe que derrocó a Salvador Allende, murió Neruda. Su casa fue objeto de vandalismo por lo que se deterioró y Matilde tuvo que hacer varias maniobras para lograr que su esposo fuera velado allí. El objetivo fue doble: despedir al poeta en un lugar que tanto amó, pero también mostrar al mundo el horror que se estaba viviendo en Chile, a través de quienes irían a darle el último adiós.
Matilde también pasó allí sus últimos días, en el año 1985.

La Chascona como museo

Horario de Atención

• Marzo a diciembre: martes a domingo de 10:00 a 18:00 hrs.
• Enero y febrero: martes a domingo de 10:00 a 19:00 hrs.
• Lunes cerrado.

Valores (junio 2017)

• Entrada general: $7.000 (Siete mil pesos) por persona.
• Entrada preferencial: $2.500 para estudiantes y chilenos mayores de 60 años.

Los estudiantes extranjeros deben presentar Credencial Estudiantil Internacional

La casa de Isla Negra y La Sebastiana son otras dos propiedades en donde podemos continuar el recorrido para conocer al Premio Nobel.

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