Sobre cómo todo puede ser insuficiente

 

Que esta vez  los dedos de las manos no me sobren al pensar en todo lo cumplido, en todo lo alcanzado, en todo lo que tengo. Sentirme agradecida por eso. Recordar con una mezcla de miedo y orgullo lo duro que fue el camino a veces. Sonreír por los momentos únicos. Desear poder meterlos en una botella para sacarlos cuando revivirlos con la piel ya no surte efecto porque se volvió inmune por tanta salvaje existencia.

Entender (¿entender?) que a veces se gana y a veces se pierde, pero no poder aceptar la perdida como un hecho real. Querer torcer lo que dicta el destino, lo que dictan tus sentimientos o tu palabra final. No poder. Intentar convencerte. No poder convencerte una vez más. Sentir de repente que todo puede ser insuficiente.

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