El libro que jamás prestaría

No soy crítica de libros ni mucho menos. Sólo una ávida lectora que tiene por mesa de luz, una torre de Babel construida con cuanto ejemplar cae en mis manos. Y no por casualidad, sino por tomarme casi media jornada laboral a elegir minuciosamente qué llevar. Como si de eso dependiera mi vida, aunque de eso depende mi sueño plácido.

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Sin embargo, cuento con la labia suficiente para poder dar mi opinión acerca de lo que leo. Y en esta ocasión, puedo dar fe de un libro que jamás prestaría es “Qué vergüenza” de Paulina Flores.

Nueve relatos con historias cotidianas pero con lecciones trascendentales. Se aprende de una niña que intenta rescatar a su padre desempleado. Se aprende de una adolescente que cree poder conquistar el mundo sin considerar que, en sus decisiones, puede haber pérdidas irreparables.

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Casi como imitando a la señorita de la escuela primaria, al terminar de leer un libro o un cuento, siempre asigno un puntaje: en este ejemplar, esta tarea me resultó un poco más difícil que en otros casos, porque cada historia “tiene lo suyo” y sin embargo, quería elegir sólo unos pocos favoritos. De modo que sólo voy a citar los que tienen el “sobresaliente 10”.Tía Nana, últimas vacaciones y qué vergüenza. ¿Qué tienen en común? Personas imperfectas, con emociones reales y con destinos rotos. Que asumen el peso de sus decisiones, cueste lo que cueste.

Qué vergüenza es un libro que no prestaría pero no porque no sea digno de ir de mano en mano, sino todo lo contrario: jamás lo prestaría, pero por temor a que no me lo devuelvan.

 

No digan que no les avisé. El libro ganó además en 2014 el Premio Roberto Bolaño.

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