Decile adiós a la chiquilla

Ya no soy la misma de antes. No soy la chiquilla que usaba aparatos para tratar de enderezar los dientes. Aunque puedo admitir que hoy en día me valgo de otros artefactos para tratar de enderezarme: algo de ejercicio, un trabajo estable y una dieta baja en calorías.

A veces me da un poco de pena saber que ya no tenemos nada en común. Antes nos separaban un par de cuadras. Como mucho un colectivo de distancia. Pero ya no soy la chiquilla de antes. La que era capaz de correr una cuadra sólo para volver a buscar otro abrazo. Ni tampoco la que fingía miedo de caminar sola de noche, sólo para que me acompañes.

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No te creas que me gustó cambiar de traje. Me sentía más cómoda en ojotas y short. Ahora este caparazón me pesa un poco.

Pero ya no soy esa chiquilla. Dicen que hay que perderse para encontrarse. Pero hace tiempo que ando un poco perdida y hace más tiempo todavía que no te encuentro.

Ya no soy esa chiquilla capaz de armar un boicot a todas las excusas que inventamos para separarnos.
Para mi está bien así. No estoy triste ni me desarmo en pedacitos. ¿Sabés por qué? Porque me caí, me empujaste, me soltaste, saltamos, nos amarramos, te moviste, dudamos.

Pero no hay nada de malo en eso. Lo malo hubiese sido quedarme ahí y no moverme. Así que despejé la equis y resolví la ecuación. El resultado fue que ya no soy la chiquilla de antes. Y así está bien.

Dibujo de Pinterest – No shoes, no worries

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