Nuestro costado menos humano

La tímida. La sumisa. La elocuente. La coqueta. La amante de los cuentos. La potencial científica. La que teme a la oscuridad. La que cree que los sapos se convierten en príncipes. La que tiene que cuidarse del sol. La que juega a ser maestra. La que ama ver cocinar a su mamá. La de rulos motitos. La de pelo super lacio. La que manejará un taxi. La “Susanita” que quisiera tener 5 hijos y 2 perros. La que será ganadora de remo. La que se dedicará a las letras. La que curará enfermos.

Estas niñas son todas ellas. Y todas las niñas/mujeres del mundo. Las que van a ser enterradas y con ellas sus sueños, sus capacidades, sus retos, sus debilidades.

las niñas de terracota panoramica en babia

¿Quiénes son estas niñas? Son las Niñas de Terrracota de la artista Prune Nourry, una muestra de arte que tuve la oportunidad de ver en el año 2014, en el museo Anahuacalli, en Ciudad de México. Pero bien podrían ser cualquier otra niña o mujer del mundo, que sufre de discriminación o de violencia de género.

¿Por qué? Porque lo quiso plasmar la artista fue discriminación que sufren las niñas, desde antes de su nacimiento en China ( y también otros lugares del mundo) ya que en este lugar, existe una marcada y profunda preferencia por los hijos varones.

Para entender la obra, hay que apelar algunos elementos en los que se basó la artista:

  • Se trata de 116 niñas, que representan a 8 niñas huérfanas de la Ong The Children of Madaifu.
  • Está inspirada en los Guerreros de Terracota, que conforman un conjunto de 8 mil ejemplares que fueron enterrados cerca del primer emperador de China en 210-209 a.C, y fueron descubiertas en marzo de 1974. El simbolismo es que el emperador seguiría estando protegido por su ejército en su vida después de la muerte. Hoy en día, son considerados Patrimonio de la Humanidad.
  • El concepto que subyace a la obra es la discriminación hacia el género femenino que actualmente existe en China ( y en el mundo): se sabe que las familias tienen preferencia por los hijos de género masculino, dificultando la vida de las mujeres de este lugar. Incluso se llega a interrumpir embarazos si el género no es el deseado.
  • Finalizada la gira de arte, el destino de las niñas de terracota era ser enterradas por 20 años en China.

Entonces, ¿de qué estamos hablando? De tratar de hacer trascender la obra y pensar en la actualidad, en lo que sucede en lo cotidiano y tratar de romper con esos esquemas de discriminación. Promover desde nuestras acciones y actitudes, por más pequeñas que parezcan, una mirada que sea inclusiva, de iguales condiciones, y dejar de hacer énfasis en la diferencia. Porque la diferencia existe, nuestros cuerpos, nuestras formas de pensar lo demuestran pero ¿qué tiene de malo? ¿hay algo de malo en ello? Absolutamente nada. La diferencia exclusiva la construimos nosotros. La diferencia inclusiva también la podemos construir nosotros, porque es eso: una construcción social.

niñas

 

 

 

 

 

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